Profecías Autocumplidas: Cómo nuestras creencias moldean la realidad

Temes que tu novio te deje, entonces comienzas a querer controlar todo lo que hace, dice o siente, te vuelves celosa e insegura y al final, tu novio te deja. Vas a tener un examen que crees que vas a reprobar, concibes la información por estudiar como demasiado difícil y te bloqueas, al final terminas reprobando. Estos son solo algunos ejemplos de profecías autocumplidas.

Nuestras creencias le dan forma a nuestra realidad. La teoría de las profecías autocumplidas explica el mecanismo de funcionamiento de nuestras creencias y expectativas sobre los resultados que tenemos. Esto puede afectar nuestra vida en diferentes ámbitos: en lo educativo, en lo laboral, en las relaciones personales, incluso en la salud.

En este artículo exploraremos cómo muchas veces somos víctimas de las expectativas de los otros y de nuestras propias creencias cuando queremos conseguir algún resultado. Y también, aprenderemos a reconocer y utilizar el mecanismo de las profecías autocumplidas a nuestro favor.

¿Qué son las profecías autocumplidas?

“La profecía autocumplida es, en el origen, una definición falsa de la situación que suscita una conducta nueva, lo cual convierte en verdadero el concepto originariamente falso” – Robert K. Merton, sociólogo.

Esta teoría tiene como base el siguiente teorema: “Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. En otras palabras, las personas no vemos las situaciones objetivamente, lo que hacemos es hacer una interpretación, creerla como verdad y actuar para confirmar nuestra idea.

La teoría se desprende del concepto denominado Efecto Pigmalión. Este tiene su origen en el experimento desarrollado por Rosenthal y Jacobson, ambos psicólogos americanos.

En su experimento, informaron a profesores de una escuela primaria que habían realizado un test que evaluaba las capacidades intelectuales sus alumnos. Se les dijo cuáles habían sido los niños que habían obtenido un puntaje más alto y se les avisó que estos tendrían un mayor desempeño.

A pesar de que todo fue mentira y estos niños realmente fueron elegidos al azar, luego de algunos meses que regresaron a evaluar a los estudiantes se dieron cuenta de que, en efecto, estos niños mostraban un mayor crecimiento intelectual. ¿Pero qué sucedió?

De acuerdo con las conclusiones del estudio, fueron las expectativas que los maestros tenían sobre esos alumnos la variable que determinó que ellos actuaran en favor de su cumplimiento. Esto llevado a un plano más general concluye que el comportamiento de las personas está influenciado en gran parte por las expectativas que se tienen sobre ellas.

Ejemplos de profecías autocumplidas en la vida cotidiana

En la educación

Cuando un maestro tiene altas expectativas sobre un alumno o un grupo de alumnos, casi de manera inconsciente es más probable que les brinde mayores recursos, mayor atención, más apoyo y una didáctica más especializada. Por su parte, los alumnos con todos estos recursos extras y la sensación de confianza brindada por una autoridad, terminan obteniendo mayores resultados que el promedio, lo que confirma la creencia del profesor.

En el ámbito laboral

En lo laboral, las expectativas que los líderes tienen sobre sus empleados puede terminar afectando el desempeño de los mismos. Si por ejemplo, el que está a cargo no confía en la capacidad de los trabajadores, los considera irresponsables y desordenados, es muy probable que su grupo a cargo lo note. La sensación de falta de confianza en ellos y falta de valoración por parte del jefe pueden precisamente hacer que terminen mostrando irresponsabilidad, trabajos de baja calidad e incluso actitudes rebeldes y negativas.

En la salud

Un ejemplo respecto a la salud, es lo que sucedió durante la pandemia de 2020, cuando en todo el mundo se desató el caos y se agotó el papel higiénico en los supermercados. Entre otras cosas, la idea de quedarse sin un producto que daba sensación de seguridad llevó a las personas a hacer compras compulsivas guiadas por el miedo de que les faltase. Esto provocó precisamente la escasez del producto pero no por la existencia de la pandemia como tal sino por la sobredemanda que existió en ese momento gracias al miedo de las personas.

En las relaciones personales

Si desde pequeño te han dicho que eres un bueno para nada, es difícil que de adulto difieras de esa idea. Conforme crecemos vamos integrando nuestra personalidad con base a lo que los demás nos dicen que somos. Si nos dijeron que podemos conseguir todo aquello que anhelamos vamos a tener una actitud más positiva hacia la vida y dirigir nuestras acciones a confirmar la creencia.

La ciencia detrás de la teoría de las profecías autocumplidas

Además del experimento de Rosenthal y Jacobson existen diversos estudios científicos sobre el Efecto Pigmalión. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos se midió el comportamiento de dos grupos de soldadores. Para esto el mismo supervisor le indicó a ambos grupos que trabajarían con él durante 30 días, pero lo verbalizo de manera diferente para cada equipo.

Al primer grupo le comunicó que tenían una mala reputación, le habían dicho que eran mediocres, malhechos, irresponsables y no sabían seguir órdenes, que no confiaba en ellos. Al segundo grupo le dijo que le habían informado que eran profesionales, ordenados, perfeccionistas y de los mejores en su oficio, que confiaba plenamente en ellos.

¿Ya te imaginas cómo resultó todo no? Tanto el primer como el segundo grupo mostraron comportamientos idénticos a los descritos. En ambos casos se creyeron las afirmaciones proporcionadas y actuaron en consecuencia.

Me parece importante afirmar que el origen de las expectativas puede ser tanto externo, como las creencias impuestas por padres, hermanos, o amigos, como interno, cuando son nuestras propias creencias sobre la realidad. Pero independientemente del origen, estas resultan determinantes.

El principal mecanismo de funcionamiento se basa en el hecho de que las expectativas que los demás depositan sobre nosotros o las creencias que nosotros tenemos sobre la realidad influyen en nuestro actuar. Y también hay que tener en cuenta que se puede caer en un ciclo que se retroalimenta ya sea negativa o positivamente.

La retroalimentación positiva se da cuando las expectativas positivas desencadenan un buen desempeño, lo que a su vez refuerza estas expectativas y estas fomentan un mejor desempeño. Por su parte, la retroalimentación negativa ocurre cuando las expectativas negativas generan un bajo rendimiento y esto refuerza las primeras expectativas lo que acarrea un deterioro constante del rendimiento.

Cómo utilizar el mecanismo de las profecías autocumplidas de manera positiva

Ahora que conoces como funcionan las profecías autocumplidas, espero que hayas visto en ellas más una oportunidad de crecimiento que un determinismo externo. Si bien en todo el artículo me he centrado en explicarte la teoría que existe sobre el tema, aquí voy a hablar desde mi punto de vista muy personal.

Las profecías autocumplidas me parecen una perfecta oportunidad para hacer lo que promete la premisa en inglés «Fake it until you make it» o en español «Finge hasta que lo consigas«. Considero que en el camino de alcanzar nuestros sueños muchas veces aparece el miedo de no ser lo suficientemente buenos para eso que anhelamos. Y aunque puede que sea verdad ¿qué acaso no es verdad también que la práctica hace al maestro?

El concepto de la profecía autocumplida también me recuerda mucho a lo que escuche en una conferencia de la psiquiatra Marian Rojas:

«La actitud previa a casi cualquier circunstancia determina el resultado[…] es decir, nuestro cerebro cuando se enfrenta a un reto, dependiendo de cómo se enfrente a ese reto va a responder de una manera u otra» – Marian Rojas, psiquiatra.

Por eso es tan importante trabajar en nuestra mentalidad cuando queremos conseguir resultados diferentes, porque solo cambiando nuestros pensamientos estaremos generando un cambio de raíz que sea perdurable y profundo.

Te invito a que la próxima vez que te des cuenta de que estas teniendo una perspectiva demasiado pesimista sobre una situación te detengas un momento a reflexionar la objetividad de esa creencia y evites actuar impulsado por ella. Sé que esto se puede volver complejo si nunca lo has hecho antes, pero tan solo el cuestionarte puede ser un gran avance.

Para construir nuestros sueños debemos tener la firme creencia de que es posible para nosotros hacerlos realidad. Y para cultivar esa mentalidad poderosa es necesario trabajar en ella todos los días. Leer libros, ver videos, escuchar podcast, inspirarte en historias de personas que te digan que es posible puede hacer toda la diferencia en tus resultados.

De igual manera te invito a que no deposites expectativas negativas sobre los otros, por el contrario, mejor reconoce las fortalezas de los que te rodean. También procura rodearte de la gente correcta, es decir, personas que crean en ti y que te impulsen a alcanzar tus objetivos. Y no permitas que las creencias limitativas de los demás determinen tus resultados. Tienes un gran poder en tus manos, el poder de creer en ti.

Conclusión

En este post profundizamos en la teoría de las profecías autocumplidas. Abordamos su definición, su origen y se relación con el efecto pigmalión. Después conocimos algunos ejemplos de la vida cotidiana y su funcionamiento según la ciencia. Por último te compartí una reflexión personal para utilizarlas a nuestro favor.

Es importante ser consciente de nuestras expectativas y sobre todo de cómo pueden impactar nuestra realidad. Esto nos recuerda tener más cuidado con lo que pensamos y esperamos tanto de nosotros como de los demás.

Observar y ajustar nuestras creencias y expectativas puede ser un trabajo interesante, pues si bien nos saca de la zona de confort, también tiene el poder de influir positivamente en nuestra vida y en la de los demás.

Referencias

Vargas, J. G. (2015). El efecto Pigmalión y su efecto transformador a través de las expectativas. Perspectivas docentes, (57).

Pérez, F. J. D. (2013). El efecto Pigmalión: una teoría sobre la esperanza. Revista de Psicopatología y salud mental del niño y del adolescente, (22), 91-98.

Bestard, D. (2011). Una reflexión sobre el efecto pigmalión. Anales del Instituto de Profesores “Artigas”.

Castro, D. V. (2016). Profecía autocumplida o los dos tiempos de la verdad. Desde el jardín de Freud: revista de psicoanálisis, (16), 63-76.

Jensen, F., & Vogel, N. (2007). Percepciones en torno al envejecimiento en jóvenes universitarios: apuntes en torno a la profecía autocumplida. In VI Congreso Chileno de Antropología. Colegio de Antropólogos de Chile AG.

Los cuatro acuerdos: Una guía para recuperar nuestro poder personal y ser libres

¿Alguna vez te ha pasado que, en el proceso de establecer objetivos para alcanzar ciertas metas, no encuentras la energía para realizarlos? A mi en lo personal sí me ha pasado y sé de primera mano lo frustrante que se puede volver. Pues no es tanto una situación de flojera, es más una situación emocional/mental de que no tienes energía extra para esas resoluciones.

Y en el proceso de conocer cómo obtener más energía o evitar esos bajones, no fue hasta que leí la explicación que da el Dr. Miguel Ruiz en su libro de Los Cuatro Acuerdos que todo me hizo mucho sentido. Añadiendo que pude comprobar mediante mi experiencia su eficacia.

Este autor explica que los seres humanos funcionamos a través de acuerdos, es decir, de creencias. La situación es que la mayoría de los acuerdos o creencias los hemos aprendido por herencia, es decir, no los elegimos conscientemente. Y estos están llenos de expectativas sobre cómo debemos ser y funcionar tanto nosotros como el mundo.

El problema recae en que crear y mantener estos acuerdos consume toda nuestra energía. Es agotador no tener la libertad de ser quien realmente somos y tratar de encajar en el molde que nos han dicho que tenemos que ser. Es por eso que al final nos queda la energía mínima necesaria como para sobrevivir, no más.

De ahí, los cuatro acuerdos surgen como estas nuevas creencias que forman parte de la estrategia para liberarnos de nuestra limitantes y nos ayudan a recuperar nuestro poder personal. El adoptar estos nuevos acuerdos, sin embargo, es un proceso difícil porque van en contra de nuestro sistema de creencias, el cual está muy arraigado a nosotros.

Pero difícil no significa imposible, como todo en la vida se trata de un proceso. Hoy te quiero contar cuales son estos cuatro acuerdos en caso de que no los conozcas, cómo podemos aplicarlos en nuestro día a día de manera práctica y los beneficios que te traerá si decides implementarlos.

Los cuatro acuerdos

1. Sé impecable con tus palabras

Este acuerdo hace referencia a usar las palabras con sabiduría. Es tener cuidado con lo que decimos y también con lo que pensamos. Las palabras tienen un gran poder, ya sea de creación o de destrucción, son casi como magia. Es por ello que es considerado como el acuerdo más importante.

Las palabras que nos dicen o decimos son importantes porque si nos las creemos, tienen el poder de cambiar nuestras creencias. Es por eso que hay que aprender a usarlas a nuestro favor, con el fin de crear una realidad en la que nos sintamos libres y amados.

Aunque parece simple, adoptar este acuerdo es difícil. En la sociedad en la que vivimos, hablar de los demás es muy común. Y tristemente, solemos hablar más mal que bien. Tenemos muy normalizado contar chismes e incluso fomentar el odio. Basta con observar cómo funcionan las redes sociales.

Para aplicar de manera práctica este acuerdo en nuestra vida, será necesario dejar de esparcir nuestro veneno emocional con los demás. Hay que dejar de despotricar, hablar de manera negativa de los otros, difundir rumores, sembrar la duda de la confiabilidad de alguien y en general dejar de utilizar las palabras para dañar a los otros.

Cuando hablamos mal de otro nos hacemos daño a nosotros, porque ese otro nos odiará por ello y ese odio no nos hará sentir bien. Por supuesto, también aplica para nosotros mismos. Hay que dejar de usar las palabras en contra nuestra. Que nuestro diálogo interno no sea de desprecio ni de odio.

El principal beneficio de adoptar este primer acuerdo es que nos dará inmunidad a las palabras negativas de otros. Esto sucede porque gracias a él, cambiamos el tipo de ideas que seremos capaces de aceptar.

El autor menciona que la mente humana es como un campo fértil y continuamente se plantan semillas en ella. Todas las mentes son fértiles, pero algunas lo son para semillas de amor y otras para semillas de miedo. Cuando somos impecables con nuestras palabras nos volvemos infertil para las ideas que provengan del miedo y fértil para las que vienen del amor.

La cantidad de amor es directamente proporcional a la cantidad e integridad de tus palabras. El primer acuerdo cambiará el tipo de semillas para las que tu mente será fértil. Con cumplir solo este tu realidad cambiará de manera exponencial.

No te tomes nada personal

Este acuerdo nace de la premisa que nos dice que las opiniones de los otros tienen más que ver con ellos mismos que con nosotros. Por lo tanto, pase lo que pase, no te lo tomes personal. Sea bueno o sea malo lo que los otros dicen de ti, realmente habla más de su realidad interior que de la tuya.

El que sea difícil cumplir este acuerdo tiene que ver con que hemos aprendido a darnos demasiada importancia personal. Creemos que el mundo gira a nuestro alrededor, que somos responsables de todo lo que acontece. Pero la realidad es que cada quien anda inmerso en su propio mundo y actuan como actuan por ellos mismos.

El acuerdo consiste en aceptar que incluso cuando algo parece muy personal, por ejemplo cuando alguien directamente te insulta, no tiene nada que ver contigo. Quizá te parezca una forma de pensar extremista, pero el autor explica que el comportamiento y las palabras del otro son producto de su forma de ver la vida. Los demás siempre se refieren a sus propias opiniones, emociones y pensamientos, no directamente a ti.

Tomarnos las cosas personal es similar a recoger toda la basura que el otro deja a su paso y quedarnos con ella. Tomarnos las cosas personal nos vuelve víctimas y blancos fáciles para herirnos. Tomarnos las cosas personal es darle nuestro poder a otro. Tomarnos las cosas personal es confiar más en los otros que en nosotros mismos.

Cuando no tomarte nada personal se convierta en un hábito, te evitarás muchos disgustos en la vida. 

Para poder aplicar este acuerdo en nuestro día a día será necesario autoconocernos y confiar en nosotros mismos más que en los demás. Si tú sabes quién eres, lo que el otro diga o piense es su problema.

Confía en ti primero para decidir si confiar o no en otro. Observa como el otro se comunica, lo que dice y lo que hace, y evalúa si hay congruencia, entonces elige si confiar o no. Pero nunca le des el poder al otro de decirte lo que eres porque eso sólo tú lo sabes. Incluso cuando las palabras de tu mente te digan una cosa, no tienes porque creerlo, porque no necesariamente son verdad.

No te tomes nada personal y una gran cantidad de libertad surgirá.

No hagas suposiciones

No hacer suposiciones es importante principalmente por el hecho de que hacerlas genera un gran sufrimiento. Cuando hacemos suposiciones las consideramos una verdad. Comprendemos mal las cosas y por no tener el valor de preguntarlo creamos drama por nada.

La raíz del por qué hacemos suposiciones viene de nuestra necesidad de sentirnos seguros. La mente humana necesita de respuestas, porque estas le dan certeza, aún y cuando estas respuestas no sean verdad. Y luego nuestra necesidad de tener razón se mete de por medio. Podemos llegar incluso a romper relaciones por defender nuestras suposiciones y querer tener la razón.

Para aplicar este acuerdo en el día a día es necesario implementar la práctica de preguntar, hay que tener el valor de hacerlo. Necesitamos aprender a darle voz a esa parte de nosotros que se queda confundida y evitar a toda costa interpretar lo que el otro piensa, dice o hace. Tenemos el derecho a preguntar y el otro está en la libertad de elegir si responder o no, aun cuando se niegue a hacerlo esa será una respuesta.

E incluso en las situaciones en las que sí nos atrevemos a preguntar y creemos entender la situación, nunca debemos dar por hecho que lo entendemos todo. Sería casi imposible entender absolutamente todo sobre una situación en particular, así que no supongas que lo sabes.

Si dejas de suponer y comienzas a preguntar te evitarás mucho sufrimiento emocional. Todo el gasto de energía que supone hacer una suposición y defenderla como verdad podrás aprovecharla para otras cosas que no impliquen sufrimiento.

Cuando ya no hagas suposiciones tus palabras se volverán impecables.

Haz siempre lo máximo que puedas

Este último acuerdo permite que los anteriores se conviertan en hábito. Crear hábitos es por sí mismo un proceso de evolución. Sin embargo, he notado que muchas veces este proceso de construir un hábito se puede volver un proceso de reproche y culpa por no alcanzar el objetivo que nos fijamos.

El cuarto acuerdo es un recordatorio para atravesar este proceso de transformación desde el amor y la comprensión. La idea que rige aquí es hacer lo máximo que podemos, no más, no menos. Es hacer lo mejor que se puede con lo que se tiene. Puede haber una mala interpretación de este acuerdo si se cree que hacer lo máximo que podamos es sobre exigirnos, pero nada más lejos de la realidad.

Hacer lo máximo que podemos implica entender que todo está en constante cambio, incluyendonos a nosotros y a las situaciones externas a nosotros. Esto significa que muchas veces hacer lo máximo que podemos tendrá una enorme calidad y en otras ocasiones no tanto.

Por ejemplo, nuestro rendimiento y productividad puede variar en función de si estamos sanos o enfermos, felices o tristes, si tenemos energía o estamos cansados. Hay una infinidad de factores, tanto internos como externos, que pueden repercutir en nuestros resultados.

El secreto aquí es mantenernos haciendo lo máximo que podemos en cada circunstancia que nos ponga la vida, independientemente del resultado. Hacer lo máximo que podemos es la estrategia perfecta de equilibrio que nos protege de las consecuencias devastadoras de sus dos extremos.

Cuando hacemos más de lo que podemos nos sobrecargamos y gastamos más energía de la que tenemos, lo que nos agota y por ende a la larga nos hace ser menos productivos. Por su parte, cuando hacemos menos de lo que podemos nos sentimos culpables, hacemos reproches en contra de nosotros mismos y cargamos con la culpa del debería.

Limitate a hacer lo máximo que puedes, así no te juzgarás de ninguna manera. Y acepta que el proceso no es perfecto. Habrá ocasiones en las que, por ejemplo, no puedas evitar hacer suposiciones. Si te descubres haciéndolo, no te reproches ni te juzgues. Recuérdate a ti mismo que hiciste lo máximo que podías y vuelve a empezar. Es la repetición la que permitirá que un hábito se arraigue en nosotros.

Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa.

Para implementar este acuerdo en nuestra vida diaria será necesario desapegarnos de la recompensa. Si actuamos motivados sólo por la recompensa, entonces no haremos lo máximo que podemos. Pero lo que es peor, es que todo el camino y el proceso serán sufridos. Por el contrario cuando actuamos por el placer de hacerlo, entonces disfrutaremos el proceso y las recompensas tarde o temprano llegarán pero no estaremos apegado a ellas.

Hacer lo máximo que podemos es una invitación a vivir en el presente, sin inquietarnos por el futuro. Haz lo máximo que puedas, disfruta del camino y vive un día a la vez. El proceso implica aceptarte a ti mismo, ser consciente y aprender de tus errores. Practica, comprueba resultados y practica. Una y otra y otra vez.

Sin duda alguna los cuatro acuerdos tienen mucha más profundidad que la que me he permitido expresar aquí. He tratado de resumir su esencia, pero no dejaré de recomendar la lectura del libro que evidentemente contiene mucha más información valiosa que complementa su entendimiento.

Pero por ahora ya sabes lo esencial y puedes ir aplicandolo. Recuerda:

  • Aprende a utilizar tus palabras para tu bien y el de los demás;
  • Conócete y confía en ti mismo para que lo que digan los otros no te afecte;
  • Ten el valor de preguntar cada que no entiendas algo antes de hacer una suposición; y
  • Desapegate de la recompensa y mantente haciendo lo mejor que puedes por el placer de hacerlo, consciente de la situación real en la que te encuentras actualmente.

Los cuatro acuerdos desde mi perspectiva tienen el objetivo de sanar nuestra realidad emocional, y esto por ende, repercute en nuestra realidad física. Adoptarlos y hacerlos parte de nuestra vida definitivamente la harán más armoniosa. Recuperar parte de nuestra energía y nuestra libertad es el objetivo, logrando construir así una realidad mucho más coherente con lo que realmente somos.