Los cuatro acuerdos: Una guía para recuperar nuestro poder personal y ser libres

¿Alguna vez te ha pasado que, en el proceso de establecer objetivos para alcanzar ciertas metas, no encuentras la energía para realizarlos? A mi en lo personal sí me ha pasado y sé de primera mano lo frustrante que se puede volver. Pues no es tanto una situación de flojera, es más una situación emocional/mental de que no tienes energía extra para esas resoluciones.

Y en el proceso de conocer cómo obtener más energía o evitar esos bajones, no fue hasta que leí la explicación que da el Dr. Miguel Ruiz en su libro de Los Cuatro Acuerdos que todo me hizo mucho sentido. Añadiendo que pude comprobar mediante mi experiencia su eficacia.

Este autor explica que los seres humanos funcionamos a través de acuerdos, es decir, de creencias. La situación es que la mayoría de los acuerdos o creencias los hemos aprendido por herencia, es decir, no los elegimos conscientemente. Y estos están llenos de expectativas sobre cómo debemos ser y funcionar tanto nosotros como el mundo.

El problema recae en que crear y mantener estos acuerdos consume toda nuestra energía. Es agotador no tener la libertad de ser quien realmente somos y tratar de encajar en el molde que nos han dicho que tenemos que ser. Es por eso que al final nos queda la energía mínima necesaria como para sobrevivir, no más.

De ahí, los cuatro acuerdos surgen como estas nuevas creencias que forman parte de la estrategia para liberarnos de nuestra limitantes y nos ayudan a recuperar nuestro poder personal. El adoptar estos nuevos acuerdos, sin embargo, es un proceso difícil porque van en contra de nuestro sistema de creencias, el cual está muy arraigado a nosotros.

Pero difícil no significa imposible, como todo en la vida se trata de un proceso. Hoy te quiero contar cuales son estos cuatro acuerdos en caso de que no los conozcas, cómo podemos aplicarlos en nuestro día a día de manera práctica y los beneficios que te traerá si decides implementarlos.

Los cuatro acuerdos

1. Sé impecable con tus palabras

Este acuerdo hace referencia a usar las palabras con sabiduría. Es tener cuidado con lo que decimos y también con lo que pensamos. Las palabras tienen un gran poder, ya sea de creación o de destrucción, son casi como magia. Es por ello que es considerado como el acuerdo más importante.

Las palabras que nos dicen o decimos son importantes porque si nos las creemos, tienen el poder de cambiar nuestras creencias. Es por eso que hay que aprender a usarlas a nuestro favor, con el fin de crear una realidad en la que nos sintamos libres y amados.

Aunque parece simple, adoptar este acuerdo es difícil. En la sociedad en la que vivimos, hablar de los demás es muy común. Y tristemente, solemos hablar más mal que bien. Tenemos muy normalizado contar chismes e incluso fomentar el odio. Basta con observar cómo funcionan las redes sociales.

Para aplicar de manera práctica este acuerdo en nuestra vida, será necesario dejar de esparcir nuestro veneno emocional con los demás. Hay que dejar de despotricar, hablar de manera negativa de los otros, difundir rumores, sembrar la duda de la confiabilidad de alguien y en general dejar de utilizar las palabras para dañar a los otros.

Cuando hablamos mal de otro nos hacemos daño a nosotros, porque ese otro nos odiará por ello y ese odio no nos hará sentir bien. Por supuesto, también aplica para nosotros mismos. Hay que dejar de usar las palabras en contra nuestra. Que nuestro diálogo interno no sea de desprecio ni de odio.

El principal beneficio de adoptar este primer acuerdo es que nos dará inmunidad a las palabras negativas de otros. Esto sucede porque gracias a él, cambiamos el tipo de ideas que seremos capaces de aceptar.

El autor menciona que la mente humana es como un campo fértil y continuamente se plantan semillas en ella. Todas las mentes son fértiles, pero algunas lo son para semillas de amor y otras para semillas de miedo. Cuando somos impecables con nuestras palabras nos volvemos infertil para las ideas que provengan del miedo y fértil para las que vienen del amor.

La cantidad de amor es directamente proporcional a la cantidad e integridad de tus palabras. El primer acuerdo cambiará el tipo de semillas para las que tu mente será fértil. Con cumplir solo este tu realidad cambiará de manera exponencial.

No te tomes nada personal

Este acuerdo nace de la premisa que nos dice que las opiniones de los otros tienen más que ver con ellos mismos que con nosotros. Por lo tanto, pase lo que pase, no te lo tomes personal. Sea bueno o sea malo lo que los otros dicen de ti, realmente habla más de su realidad interior que de la tuya.

El que sea difícil cumplir este acuerdo tiene que ver con que hemos aprendido a darnos demasiada importancia personal. Creemos que el mundo gira a nuestro alrededor, que somos responsables de todo lo que acontece. Pero la realidad es que cada quien anda inmerso en su propio mundo y actuan como actuan por ellos mismos.

El acuerdo consiste en aceptar que incluso cuando algo parece muy personal, por ejemplo cuando alguien directamente te insulta, no tiene nada que ver contigo. Quizá te parezca una forma de pensar extremista, pero el autor explica que el comportamiento y las palabras del otro son producto de su forma de ver la vida. Los demás siempre se refieren a sus propias opiniones, emociones y pensamientos, no directamente a ti.

Tomarnos las cosas personal es similar a recoger toda la basura que el otro deja a su paso y quedarnos con ella. Tomarnos las cosas personal nos vuelve víctimas y blancos fáciles para herirnos. Tomarnos las cosas personal es darle nuestro poder a otro. Tomarnos las cosas personal es confiar más en los otros que en nosotros mismos.

Cuando no tomarte nada personal se convierta en un hábito, te evitarás muchos disgustos en la vida. 

Para poder aplicar este acuerdo en nuestro día a día será necesario autoconocernos y confiar en nosotros mismos más que en los demás. Si tú sabes quién eres, lo que el otro diga o piense es su problema.

Confía en ti primero para decidir si confiar o no en otro. Observa como el otro se comunica, lo que dice y lo que hace, y evalúa si hay congruencia, entonces elige si confiar o no. Pero nunca le des el poder al otro de decirte lo que eres porque eso sólo tú lo sabes. Incluso cuando las palabras de tu mente te digan una cosa, no tienes porque creerlo, porque no necesariamente son verdad.

No te tomes nada personal y una gran cantidad de libertad surgirá.

No hagas suposiciones

No hacer suposiciones es importante principalmente por el hecho de que hacerlas genera un gran sufrimiento. Cuando hacemos suposiciones las consideramos una verdad. Comprendemos mal las cosas y por no tener el valor de preguntarlo creamos drama por nada.

La raíz del por qué hacemos suposiciones viene de nuestra necesidad de sentirnos seguros. La mente humana necesita de respuestas, porque estas le dan certeza, aún y cuando estas respuestas no sean verdad. Y luego nuestra necesidad de tener razón se mete de por medio. Podemos llegar incluso a romper relaciones por defender nuestras suposiciones y querer tener la razón.

Para aplicar este acuerdo en el día a día es necesario implementar la práctica de preguntar, hay que tener el valor de hacerlo. Necesitamos aprender a darle voz a esa parte de nosotros que se queda confundida y evitar a toda costa interpretar lo que el otro piensa, dice o hace. Tenemos el derecho a preguntar y el otro está en la libertad de elegir si responder o no, aun cuando se niegue a hacerlo esa será una respuesta.

E incluso en las situaciones en las que sí nos atrevemos a preguntar y creemos entender la situación, nunca debemos dar por hecho que lo entendemos todo. Sería casi imposible entender absolutamente todo sobre una situación en particular, así que no supongas que lo sabes.

Si dejas de suponer y comienzas a preguntar te evitarás mucho sufrimiento emocional. Todo el gasto de energía que supone hacer una suposición y defenderla como verdad podrás aprovecharla para otras cosas que no impliquen sufrimiento.

Cuando ya no hagas suposiciones tus palabras se volverán impecables.

Haz siempre lo máximo que puedas

Este último acuerdo permite que los anteriores se conviertan en hábito. Crear hábitos es por sí mismo un proceso de evolución. Sin embargo, he notado que muchas veces este proceso de construir un hábito se puede volver un proceso de reproche y culpa por no alcanzar el objetivo que nos fijamos.

El cuarto acuerdo es un recordatorio para atravesar este proceso de transformación desde el amor y la comprensión. La idea que rige aquí es hacer lo máximo que podemos, no más, no menos. Es hacer lo mejor que se puede con lo que se tiene. Puede haber una mala interpretación de este acuerdo si se cree que hacer lo máximo que podamos es sobre exigirnos, pero nada más lejos de la realidad.

Hacer lo máximo que podemos implica entender que todo está en constante cambio, incluyendonos a nosotros y a las situaciones externas a nosotros. Esto significa que muchas veces hacer lo máximo que podemos tendrá una enorme calidad y en otras ocasiones no tanto.

Por ejemplo, nuestro rendimiento y productividad puede variar en función de si estamos sanos o enfermos, felices o tristes, si tenemos energía o estamos cansados. Hay una infinidad de factores, tanto internos como externos, que pueden repercutir en nuestros resultados.

El secreto aquí es mantenernos haciendo lo máximo que podemos en cada circunstancia que nos ponga la vida, independientemente del resultado. Hacer lo máximo que podemos es la estrategia perfecta de equilibrio que nos protege de las consecuencias devastadoras de sus dos extremos.

Cuando hacemos más de lo que podemos nos sobrecargamos y gastamos más energía de la que tenemos, lo que nos agota y por ende a la larga nos hace ser menos productivos. Por su parte, cuando hacemos menos de lo que podemos nos sentimos culpables, hacemos reproches en contra de nosotros mismos y cargamos con la culpa del debería.

Limitate a hacer lo máximo que puedes, así no te juzgarás de ninguna manera. Y acepta que el proceso no es perfecto. Habrá ocasiones en las que, por ejemplo, no puedas evitar hacer suposiciones. Si te descubres haciéndolo, no te reproches ni te juzgues. Recuérdate a ti mismo que hiciste lo máximo que podías y vuelve a empezar. Es la repetición la que permitirá que un hábito se arraigue en nosotros.

Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa.

Para implementar este acuerdo en nuestra vida diaria será necesario desapegarnos de la recompensa. Si actuamos motivados sólo por la recompensa, entonces no haremos lo máximo que podemos. Pero lo que es peor, es que todo el camino y el proceso serán sufridos. Por el contrario cuando actuamos por el placer de hacerlo, entonces disfrutaremos el proceso y las recompensas tarde o temprano llegarán pero no estaremos apegado a ellas.

Hacer lo máximo que podemos es una invitación a vivir en el presente, sin inquietarnos por el futuro. Haz lo máximo que puedas, disfruta del camino y vive un día a la vez. El proceso implica aceptarte a ti mismo, ser consciente y aprender de tus errores. Practica, comprueba resultados y practica. Una y otra y otra vez.

Sin duda alguna los cuatro acuerdos tienen mucha más profundidad que la que me he permitido expresar aquí. He tratado de resumir su esencia, pero no dejaré de recomendar la lectura del libro que evidentemente contiene mucha más información valiosa que complementa su entendimiento.

Pero por ahora ya sabes lo esencial y puedes ir aplicandolo. Recuerda:

  • Aprende a utilizar tus palabras para tu bien y el de los demás;
  • Conócete y confía en ti mismo para que lo que digan los otros no te afecte;
  • Ten el valor de preguntar cada que no entiendas algo antes de hacer una suposición; y
  • Desapegate de la recompensa y mantente haciendo lo mejor que puedes por el placer de hacerlo, consciente de la situación real en la que te encuentras actualmente.

Los cuatro acuerdos desde mi perspectiva tienen el objetivo de sanar nuestra realidad emocional, y esto por ende, repercute en nuestra realidad física. Adoptarlos y hacerlos parte de nuestra vida definitivamente la harán más armoniosa. Recuperar parte de nuestra energía y nuestra libertad es el objetivo, logrando construir así una realidad mucho más coherente con lo que realmente somos.

Guía definitiva para fijar objetivos alcanzables

En el proceso de alcanzar nuestras metas es importante fijarse objetivos. Lo escuchamos y leemos en todos lados, hay que dividir una meta en pasos pequeños. Pero no nos dicen cómo hacerlo. ¿Cómo le hacemos para dividir una meta de manera realista?

Al establecernos objetivos básicamente dividimos nuestra meta. Por ejemplo, en la meta de bajar de peso, un objetivo puede ser el hacer ejercicio. Sin embargo, el simple hecho de decir que hacer ejercicio es necesario para bajar de peso, no nos da la suficiente claridad como para pasar a la acción. O si pasamos a la acción a veces fallamos en el intento, pero no porque seamos incapaces de hacerlo sino porque nos falta claridad.

Para cada promesa, hay un precio por pagar… Cuando la promesa es clara, el precio a pagar es fácil…

Jim Rohn

Los objetivos son esenciales para tener un plan de acción. Si no tenemos un plan de acción, entonces nuestra meta muy posiblemente sólo se quede en un deseo. Existe una metodología que es grandiosa para brindarnos esta claridad, se llama SMART y hoy te cuento más como utilizarla para fijar tus objetivos.

¿Qué es la metodología SMART?

SMART es una palabra en inglés que significa inteligente. La metodología se llama de esa manera debido a que la palabra es un acrónimo. En este caso cada una de las letras que integra la palabra SMART representa una característica que debe tener el objetivo que nos propongamos.

  • S (Specific) Específico.
  • M (Measurable) Medible.
  • A (Attainable) Alcanzable.
  • R (Relevant) Relevante.
  • T (Time-Based) Temporal.

Estos criterios básicamente pretenden responder a las preguntas ¿Qué?, ¿Cuánto?, ¿Cómo?, ¿Por qué? y ¿Cuándo?. Establecer objetivos SMART asegura que tengamos toda esta información clara, lo que nos lleva a la comprensión de lo que debemos hacer, ser y tener para lograrlo. Profundicemos en cada uno de estos aspectos para que todo quede más claro.

S: Específico

Para lograr este criterio hay que tomarnos muy en serio eso de especificar, entre más información tengamos mejor. Para lograrlo convendría responder primero que nada a la pregunta: ¿Qué quiero lograr?.

Por ejemplo si nuestra meta es leer más este año, no valdría la respuesta de: Quiero leer más. La palabra más puede significar muchas cosas dependiendo de si lees o no lees usualmente. Hay que evitar la ambigüedad y redactar el objetivo, valga la redundancia, de manera objetiva. ¿Qué es exactamente lo que quiero lograr?.

Mi recomendación aquí, a pesar de que después profundizarás en ello, es que reflexiones sobre el por qué es importante, de quien depende su realización, en dónde lo vas a hacer o qué cosas necesitas. Respondete a todas las preguntas de ¿Qué, cuánto, cómo, dónde, por qué y cuándo? y después redactalo como objetivo.

Por ejemplo: Voy a leer 1 libro físico por mes en la biblioteca de la escuela para aumentar mi velocidad de lectura.

  • ¿Qué voy a hacer? Leer
  • ¿Cuánto? 1 libro
  • ¿Cómo y dónde? Un libro físico en la biblioteca de la escuela
  • ¿Por qué? Para aumentar la velocidad de lectura
  • ¿Cuándo? De aquí a un mes

Ahí ya hay más claridad. ¿No te parece? Ahora toca profundizar en cada una de estas cuestiones.

M: Medible

El segundo criterio se refiere a que podamos cuantificar el avance de la meta. Necesitamos indicadores que nos rindan cuentas del avance. Sería bueno que te preguntes: ¿Cómo puedo medir mi objetivo? ¿En qué cosas voy a basar el avance o retroceso?

Regresando al ejemplo de la lectura, un indicador podría ser el número de páginas leídas, otro indicador podría ser la cantidad de tiempo invertido en la lectura y otro indicador podría ser la cantidad de libros leídos.

La recomendación es que sea algo medible en el corto plazo, por ejemplo algo que se puede medir cada día. Esto con la intención de llevar un registro y al final, por ejemplo de la semana, evaluar nuestro desempeño.

Recuerda que la pregunta principal a responder aquí es: ¿Cuántos?. Saber cuánto avance es necesario hacer día con día nos permite sentir que es más alcanzable asignarle un tiempo y espacio determinado para realizarlo. Así no te abrumas por la meta y es más sencillo que te enfoques en los pequeños pasos a dar.

A: Alcanzable

El siguiente factor es que sea realista. Esto quiere decir que vamos a tener que preguntarnos si realmente tenemos los recursos para hacerlo y si no es así, preguntarnos si es posible tenerlos. Y con recursos me refiero a cosas como el tiempo, las habilidades, las herramientas, las ganas, el lugar, etc. todo aquello necesario para llevarlo a cabo.

Por ejemplo, supongamos que mi objetivo es correr 1 hora diario, pero yo jamás he corrido. En ese caso el objetivo planteado no es muy realista porque no está tomando en cuenta mi rendimiento actual para correr, porque aún si lograsemos hacerlo por un día ¿esto sería sostenible en el tiempo? seguramente no. Así que un objetivo más realista, por ejemplo, sería correr 10 min diarios e ir incrementando con el tiempo.

Valdría la pena que te hagas preguntas como las siguientes:

  • ¿Tengo las habilidades que se necesitan para conseguirlo?
  • ¿Tengo las herramientas necesarias para llevarlo a cabo?
  • ¿La cantidad de tiempo que le voy a dedicar es compatible con las otras actividades de mi día?
  • ¿Dónde lo voy a hacer? ¿Es coherente con mis posibilidades?

Si identificas que no cuentas con algún recurso es solo cuestión de buscar soluciones. Si no posees cierta habilidad, entonces la desarrollas. Si no tienes ciertas herramientas, entonces las consigues. Si crees que no tienes tiempo, entonces aprendes a gestionarlo de una mejor manera. La idea es que el objetivo se sienta y sea alcanzable para nosotros y nuestras circunstancias particulares.

R: Relevante

Este criterio me parece de los más significativos. Que la meta sea relevante nos remite a la importancia y el valor que le adjudicamos a la consecución de la misma. Tiene que ser lo suficientemente valioso el conseguirlo, de lo contrario probablemente no habrá voluntad de nuestra parte para hacer que suceda.

En este punto es importante ser sinceros con nosotros mismos. Piensa si de verdad quieres ir por ese objetivo. Debes de tener en cuenta que detrás de todo logro siempre habrá tiempo, dinero y esfuerzo invertido. Así que reflexiona sobre las ventajas que te traería, sobre los cambios que representaría, sobre si encaja con tu visión a futuro, sobre si vale la pena poner tus recursos para su obtención.

Pongamos una situación hipotética. Me han diagnosticado una prediabetes y el médico me advierte que si no cambio mis hábitos alimenticios puede ser diagnosticada con diabetes, una enfermedad degenerativa que una vez que se adquiere no hay vuelta atrás. Para evitarlo me pongo en un régimen alimenticio no porque yo ame y me importe realmente comer saludablemente, sino porque hay una razón más poderosa detrás: no ser diagnosticado con diabetes.

Tener esto en mente es necesario porque si algún día existe (y existirá) la tentación de dejar todo de lado y volver a mis viejos hábitos alimenticios, puedo recordar la razón principal por la que estoy tomando la decisión de alimentarme saludablemente y eso probablemente me de la fuerza para mantenerme en el camino.

Hacer este tipo de reflexiones nos puede dar un panorama más completo de la situación. También es un buen ejercicio para determinar las prioridades de nuestros objetivos y metas. Recuerda que la pregunta a la que quieres responder aquí es ¿Por qué? ¿Por qué me estoy poniendo este objetivo? ¿ Por qué es importante? ¿Por qué lo quiero?

T: Temporal

Por último, es importante que el objetivo lo fijemos dentro de un plazo de tiempo determinado. Este criterio es súper necesario, sobretodo porque hace que la realización del objetivo no dependa de nuestra motivación para alcanzarlo sino de una fecha límite. Ponerle tiempo de expiración va a tener influencia en nuestro sentido de urgencia para realizarlo.

Para ejemplificar esto pensemos en dos situaciones. Por un lado supongamos que va a ser el cumpleaños de nuestra mamá y queremos ahorrar cierta cantidad de dinero para comprarle un regalo antes de que sea su día. Ahora supongamos que queremos ahorrar esa misma cantidad de dinero para comprarnos un regalo a nosotros algún día. ¿Cuál de las dos iniciativas crees que se cumpla más fácil? Evidentemente la que tiene una fecha límite.

El plazo de tiempo hace que establezcamos un objetivo con propósito. Pues, siguiendo con el ejemplo, si tuviéramos todo el tiempo del mundo quizá no ahorraríamos lo suficiente o ni siquiera ahorraríamos. De ahí la importancia de que exista un principio y un fin. Es necesario sentir un poco de presión saludable para que nos impulse a cumplir con la tarea.

Otra cosa para la que nos beneficia establecer un tiempo es evaluar si la velocidad en la que avanzamos hacia nuestro objetivo es la adecuada. Lo ideal es encontrar un equilibrio, ni tan rápido que se nos vaya la vida en alcanzarlo, ni tan lento que no permita ver resultados. Recuerda que la pregunta a la que hay que responder con este criterio es ¿Cuándo? ¿Cuándo lo voy a hacer? ¿En qué momento de mi día, en qué semana, en qué mes, en qué año?

Recapitulando, para cumplir nuestras metas siempre será importante tener claridad y esa claridad la conseguimos con un plan de acción.

Los objetivos SMART son una metodología que nos ayuda a bajar nuestros objetivos de las nubes a tierra firme, poniendo luz en el proceso que tendríamos que seguir para alcanzarlos. Responden a las preguntas de ¿Qué?, ¿Cuánto?, ¿Cómo?, ¿Por qué? y ¿Dónde? para que seamos capaces de proponernos objetivos alcanzables, teniendo en cuenta nuestras circunstancias individuales, nuestros recursos y nuestras aspiraciones.

Es bueno recordar que al final la parte más importante de fijarnos objetivos es actuar para realizarlos. Si bien la metodología SMART es excelente para brindarnos una buen plan y facilitarnos el paso a paso, depende de nosotros si realizamos esos pequeños pasos o no. Así que no pospongas más la realización de ese objetivo y lánzate a la acción aún y si no fuera perfecto. Recuerda que la idea es ir evaluando en la práctica hasta que consigas una estrategia que funcione, encontrando el equilibrio entre tú y tus objetivos.

6 recomendaciones para desbloquear tu desarrollo personal

¿No te he pasado que a veces sientes que tu vida está estancada? Es como si cualquier oportunidad de escalar a un siguiente nivel pareciera requerir mucho esfuerzo, mucho tiempo, muchas ganas, muchos recursos.

Si bien las razones de porque sucede esto puede llegar a ser tema de interés, en este post me quiero enfocar en qué cosas pueden propiciar que salgamos de ahí. Ya basta de estar bloqueados, llegó el momento de avanzar.

Si te gustaría conocer las 6 diferentes recomendaciones que ya me han ayudado a mi a salir de un bloqueo personal ¡sigue leyendo! Encontrarás también algunos datos interesantes y recomendaciones a otros recursos en los que puedes profundizar si así lo deseas.

1. Experimenta cosas nuevas

Dentro del mismo ciclo de la rutina difícilmente vas a encontrar algo que te desafíe o que te devuelva la curiosidad. Porque si a tu entorno ya lo dominas, no hay tanto lugar para la sorpresa o para descubrir nuevas cosas que te apasionen. Si salir de la zona de confort suena como un gran reto, te invito a mirarlo más como una iniciativa de curiosidad.

No es necesario comenzar toda una vida nueva y tomar grandes decisiones para esto. Puedes comenzar por cosas pequeñas y de preferencia que te ilusionen: inscribirte a un curso de algo que te interesa, salir a caminar en un lugar distinto, quedar con un amigo que hace tiempo no veías ¡Hay todo un mundo de posibilidades!

Sería preferible hacer cosas que te pongan a prueba, en las que no seas tan hábil. No tengas miedo de retar un poco a tu cerebro, te aseguro que ganarás más confianza solo por atreverte a cambiar un poco la rutina.

Mi experiencia saliendo de la zona de confort

En mi caso personal salir de la rutina ha significado adentrarme en todo lo que es el mundo de los que crean contenido en internet. Aprender al respecto ha hecho que rompa un montón de paradigmas y creencias limitadoras que estancaba mi propio crecimiento. Así que me ha tocado dejar de lado mi miedo a no hacerlo perfecto y simplemente experimentar.

He tenido que aceptar la dificultad de ser principiante y de repente hacerlo todo mal o no entender muy bien las cosas. Pero sé que como todo, es un proceso, y que aunque ahora sea un desafío, mañana se puede convertir en una habilidad gracias a que me permití probar algo distinto.

Así que no te lo pienses mucho, sólo pasa a la acción de hacer algo diferente. Seguramente descubrirás todo un mundo de posibilidades que antes ignorabas.

2. Establece metas alcanzables

Antes que nada, si queremos desbloquear nuestro desarrollo, alguna meta deberíamos de tener. Quizá suene obvio, pero yo muchas veces caí en la mentira de creer que solo por tener una idea vaga en mi cabeza de lo que quería sería suficiente para hacerlo realidad.

«Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre».

William Thomson Kelvin, físico y matemático británico

Sentarnos a reflexionar sobre lo que en realidad queremos alcanzar y escribirlo en papel, con plazos y recursos necesarios para realizarlo, puede arrojar mucha luz a todas estas iniciativas y permitirnos verlo más claro.

Sobre las metas y los objetivos hay mucho de lo que hablar (pero eso será tema de posts futuros), sin embargo lo que me gustaría dejar claro es que entre más alcanzable sintamos que es una meta, será más fácil que nos motivemos para lograrla. Está bien soñar en grande y apuntar alto, pero en la subdivisión de esos objetivos, sería de gran ayuda que lo plantees como cosas realizables. De lo contrario, seguramente te cansaras y frustraras incluso antes de haber iniciado a hacer algo.

Mi experiencia estableciendo metas alcanzables

Yo ni siquiera me hubiera planteado sentarme a escribir este post, si la existencia del mismo no formara parte de un objetivo más grande. Sin embargo, lo estoy haciendo y no sólo por que es algo que quería hacer desde hace mucho y me encanta hacer, sino porque por primera vez, sentí que era capaz de hacerlo. Sólo me tenía que enfocar en escribir esta entrada, sólo eso.

«Las cosas más importantes en la vida no resultan de momentos únicos y extraordinarios, sino de las pequeñas opciones que tomas cada día.»

James Clear

El libro de Hábitos Atómicos de James Clear contiene información valiosísima que respalda esto que te estoy contando. Te invito a leerlo si no lo haz hecho aún, estoy segura de que es de mucha utilidad en el ámbito de ponerse metas y alcanzarlas. Su lectura me ayudó a comprender que es un momento mágico de cambio, sino una serie de pequeñas acciones repetidas en el tiempo las que hacen una gran diferencia a la larga.

3. Haz del aprendizaje una constante

Este factor es clave para el crecimiento personal. Yo soy una apasionada de aprender cosas nuevas. Y no me refiero necesariamente a hacer un curso especializado sobre algo, aprender informalmente también aporta a nuestro desarrollo.

«[…] aprendemos informalmente de manera constante: en el puesto de trabajo, en el hogar, en los grupos primarios de socialización, en el cine o leyendo un libro o en los propios centros educativos, dentro y fuera de las aulas. La mayor parte del conocimiento que utilizamos en la vida cotidiana no lo hemos adquirido en la escuela.»

Jordi Adell, Universitat Jaume I

Así que te invito a leer, escuchar podcast, mirar videos, seguir redes sociales que nutran tu desarrollo, tu aprendizaje, tus habilidades. Estoy segura de que con que pongas en práctica una de las miles de recomendaciones que puedes encontrar, esa puede hacer la diferencia. Además, creo que mantenerse en ese camino, puede llegar a ser una influencia positiva.

Es como si de un proceso de maduración se tratara. Con el tiempo y las experiencias que nos atrevemos a experimentar (como sugerí en el primer punto), vamos a poder internalizar esos conocimientos y ponerlos en práctica para comprender de manera más profunda el valor de los mismos.

Así que no dejes de aprender, hay miles de recursos gratuitos en internet y si tienes la posibilidad de invertir en educación no dudes en hacerlo, te aseguro que te traerá muchísimos beneficios aunque de principio no lo notes.

Te dejo aquí mis tres recomendaciones favoritas de los libros que más impacto han causado en mi vida:

  • Hábitos atómicos – James Clear
  • Tiende tu cama – William H. McRaven
  • Los cuatro acuerdos – Dr. Miguel Ruiz

4. Haz ejercicio

Quizá te vas a preguntar ¿Pero el ejercicio que tiene que ver con mejorar mi desarrollo? ¡Mucho! De verdad. No lo subestimes. No sólo es una cuestión de salud física, el ejercicio es fundamental para mejorar tu bienestar emocional.

Ya hace tiempo que en la comunidad científica se confirmó esta relación entre el bienestar psicológico y la práctica de la actividad física. En 2008 se publicó en la revista «International Journal of Clinical and Health Psychology» un artículo que investigaba respecto al Bienestar psicológico y hábitos saludables queriendo responder a la pregunta de si estos estaban asociados a la práctica de ejercicio físico. Estas fueron sus conclusiones:

«Los datos obtenidos en el presente trabajo permiten concluir que el bienestar
psicológico está asociado a la práctica de actividad física. Las personas que realizan regularmente ejercicio físico se perciben más saludables, con menor estrés y presentan mejor estado de ánimo que aquellas otras que no realizan ningún tipo de ejercicio físico.»

Jimenez, Manuel G. (2008)

Sé que a veces ni siquiera encontramos la energía para hacerlo, pero paradójicamente no tenemos energía por falta de ejercicio. Creeme que lo más difícil es empezar. Una vez dados los primeros pasos, descubrirás los increíbles efectos que tendrá en tu estado anímico y el potencial de motivación que hay cuando nos sentimos bien.

Siempre empieza de menos a más. No caigas en el error de querer cambiar de golpe todo tu estilo de vida y prometerte a ti mismo que vas a ejercitarte todos los días si actualmente no lo haces ni uno solo. Ve de a poco, así como lo mencioné en el apartado de Metas alcanzables.

Por ejemplo, puedes comenzar haciendo ejercicio en casa dos veces por semana, sólo 10 min. La siguiente semana sube la duración a 15 min, la siguiente a 20 min, y así hasta que llegues a 1 hora. La idea es ir incrementando los días y la duración del ejercicio conforme te vayas sintiendo capaz. ¿Verdad que suena más simple a hacer 1 hr diario de la nada?

Es la constancia del ejercicio y no tanto su intensidad o duración, lo que va a hacer la diferencia. Conviértelo en un hábito y con el tiempo notarás que salir de ese estado de estancamiento se verá como una tarea más sencilla.

5. Rodéate de las personas correctas

Últimamente me he dado cuenta del poderosísimo valor que tienen las personas que nos rodean. Es real, las relaciones que establecemos pueden hacer la diferencia entre tener un día bueno y uno que no lo fue tanto. Pero el verdadero potencial es, que la persona en la que nos podemos convertir depende en gran medida de aquellos con los que más nos relacionamos, porque su poder de influencia sobre nosotros es altísimo.

«Eres el promedio de las cinco personas que te rodean.»

Jim Rohn

¿Pero y si las personas que me rodean no se parecen a eso en lo que me quiero convertir? ¿Y si no hay nadie cercano a quien admire con quien establecer relación? Para eso, hoy en día, tenemos el maravilloso internet. Esa es una de las razones por las que amo haber nacido en esta época tecnológica. Ahora estamos más cerca que nunca de conectar con gente que nos inspire y tenemos la posibilidad de escucharlos o leerlos todos los días.

Mi experiencia eligiendo mis influencias positivas

Esta ha sido una de las claves para yo poder desbloquear mi desarrollo: mantenerme cerca de aquellos que me inspiran. Escuchar podcast de gente con la que conecto, inscribirme a cursos de personas en las que creo, ver videos de aquellos que me inspiran. Mantenerme ahí es como generar mi propia red de apoyo.

Ahora bien, si en el mundo real las relaciones que mantenemos con los demás no son las mejores, sin duda alguna interferirá en nuestro propio desarrollo personal. Cuida cómo tratas a los demás y también observa cómo ellos te tratan. Hay que tener muy buen ojo para saber qué personas sí nos aportan algo positivo y cuáles no.

Aprender a poner límites es clave en este punto, así que no estaría nada mal empezar a practicar esa habilidad. Te recomiendo ampliamente escuchar el episodio 32, de la temporada 1 del podcast de Psicología al desnudo (el cual me encanta), para que aprendas un poco como manejar este punto.

6. Conócete a ti mismo

Por último, no puedo dejar de mencionar el tema del autoconocimiento. Somos proceso dice la psicoterapeuta Nilda Chiaraviglio, y que afirmación tan verdadera. Esto de conocernos va a ser una tarea constante de aprendizaje, simplemente porque cambiamos conforme vamos creciendo y teniendo nuevas experiencias. Puede que yo antes quisiera A y ahora quiero B, y eso está bien, es parte del proceso y hay que aprender a aceptarlo.

Es importante conocernos para poder amarnos. Y es importante amarnos para sacarnos a nosotros mismos de ese bloqueo de desarrollo. Cuando uno ama es compasivo, empático y paciente, cualidades que propician todo proceso de desarrollo.

¿Pero como me conozco? Si bien hay muchas herramientas de autoconocimiento y seguramente el mejor lugar para hacerlo es en terapia de mano de un profesional, considero que es fundamental que te permitas experimentar. Porque muchas veces sólo en la práctica es donde empiezas a comprenderte. Es en el hacer en donde comenzamos a ver con más claridad.

Mi experiencia conociendome a mi misma

Lo digo con todo conocimiento de causa. Yo era de las que siempre buscaba aprender todo en la teoría. Me empapaba de conocimiento, leía libros, escuchaba conferencias, era capaz de quedarme horas reflexionando sobre mi vida, lo que estaba bien y lo que estaba mal, lo que quería y lo que no quería. Pero a veces uno cree que quiere cosas y resulta que en la práctica a lo mejor no lo quieres tanto. O a lo mejor ni siquiera sabes que existe eso que anhelas. No fue hasta que me atreví a dar pasos a la acción, lo que me hizo conocerme mejor y comprobar o refutar mis teorías. Así que te invito a que no te quedes sólo reflexionando, también descubrete haciendo.

Dejando eso en claro igual te dejo aquí la recomendación de un episodio que me encanta de Psicología al desnudo (y disculpa, no me pagan nada por recomendarla pero enserio que amo ese podcast) en donde se profundiza al respecto. https://www.youtube.com/watch?v=OxIYsMuVyek

El tema de salir de un bloqueo es todo un reto. Sobretodo porque cuando estamos en ese punto significa que entramos en un círculo vicioso que nos mantiene ahí aún cuando no queremos. La idea con todas estas recomendaciones es que por lo menos una de ellas te permita romper ese ciclo de comportamiento, para que te salgas del patrón y comiences nuevos procesos que te traigan mucha más satisfacción personal.

Espero que esta información haya sido de ayuda. Cuéntame si te parece que existe alguna otra cosa que podríamos hacer para salir de un bloqueo personal, me gustaría leerte. Te mando un abrazo digital y nos leemos en el siguiente post.